Absolute Superman #16 (Reseña)

La arquitectura narrativa del Universo DC Absoluto ha alcanzado un punto de inflexión crítico, consolidando una realidad donde la hegemonía del mal no es una excepción, sino la norma estructural. Dentro de este ecosistema de opresión, la entrega de Absolute Superman se erige como un estudio profundo sobre el contraste moral y la resistencia física. 


La premisa establecida en el arco de Absolute Evil ha reconfigurado el tablero geopolítico y metafísico de este universo, revelando una coalición de antagonistas que ejercen un control omnímodo sobre las instituciones globales. En este contexto, la figura de Hawkman emerge no como el héroe redimible que la continuidad clásica sugiere, sino como un ejecutor implacable cuya voluntad se impone mediante la violencia sistémica, actuando como el brazo armado de un orden mundial profundamente corrupto.

Superman versus el Ejecutor Alado

El guionista Jason Aaron ejecuta una maniobra literaria de alta precisión al abordar a Hawkman, históricamente uno de los personajes más complejos y, en ocasiones, erráticos de la editorial. En esta iteración, Aaron transforma las debilidades tradicionales del guerrero alado en herramientas de caracterización brutal. 

Mientras que el Superman Absoluto personifica una justicia inquebrantable y desinteresada, dispuesto a confrontar cualquier estructura de poder para proteger al vulnerable, esta versión de Hawkman se presenta como un colaboracionista de la Lazarus Corp. La tensión entre ambos no es meramente física; es una colisión entre la ética de la liberación y el pragmatismo del opresor. 

Hawkman, bajo la fachada de ser un agente del bien, demuestra una inclinación inquietante a ignorar atrocidades en favor del mantenimiento del status quo, lo que lo posiciona como el antagonista ideológico perfecto para un Kal-El que busca redefinir la esperanza en un mundo sin luz.

La narrativa también profundiza en el origen de este Hawkman, estableciendo vínculos genealógicos y conceptuales con otros pilares del Universo DC que, aunque sorprendentes, aportan una coherencia orgánica a esta nueva línea temporal. Esta recontextualización permite que el conflicto con Superman trascienda el típico enfrentamiento de fuerza bruta, convirtiéndolo en un diálogo sobre la herencia, el deber y la traición a los ideales heroicos.

La Estética de Juan Ferreyra

El apartado visual, liderado por el artista Juan Ferreyra, es fundamental para comprender la magnitud de la violencia en este título. Ferreyra no solo ilustra combates; documenta la devastación de la materia. Las secuencias de lucha entre el Hombre de Acero y Hawkman están dotadas de una inercia cinética impresionante. 

Un ejemplo magistral de esto es el uso de la maza de Hawkman, una herramienta que, lejos de ser neutralizada por la visión de calor de Superman, se transforma en un arma ígnea de proporciones catastróficas. La capacidad de Ferreyra para captar el impacto —como se evidencia en la secuencia donde Superman proyecta a su adversario a través de múltiples niveles de una estructura de estacionamiento— subraya la vulnerabilidad de un entorno urbano que se desintegra ante el poder de estas deidades modernas. El daño colateral no es un detalle de fondo, sino un protagonista que refuerza el tono sombrío y visceral de la obra.


Uno de los logros más sutiles de la etapa de Aaron es la redefinición gradual del mito de Superman. A través de una estructura que resulta vagamente familiar pero profundamente inquietante, el autor introduce elementos canónicos bajo una luz radicalmente distinta. La incorporación de Lois Lane como reportera se aleja de los tropos convencionales, presentándola en una posición que desafía las expectativas de los lectores veteranos. 

Sin embargo, es la reimaginación de los villanos clásicos lo que realmente define la identidad de este cómic. La aparición de un antagonista histórico de Superman, transformado bajo una estética que evoca el horror corporal de David Cronenberg, marca una ruptura definitiva con la estética colorista de la Edad de Plata, abrazando un terror biológico que intensifica la sensación de peligro inminente.

El regreso de Brainiac a la escena principal añade otra capa de complejidad. En esta realidad, la entidad se aleja de la frialdad mecánica habitual para adoptar la personalidad de un científico loco descontrolado, cuya presencia augura una tragedia inminente. Esta atmósfera de fatalidad se ve reforzada por insinuaciones de una metamorfosis villana impulsada por el trauma, una decisión narrativa que, aunque arriesgada, subraya la naturaleza implacable de este universo donde incluso las intenciones más nobles parecen destinadas al colapso.

Sinergia en el Universo Absoluto y Proyecciones Futuras

A pesar de ser una historia centrada en Kal-El, el relato no ignora la existencia de otros campeones. Tras los eventos cruzados que involucraron a Absolute Batman y Absolute Wonder Woman, la posibilidad de una convergencia de héroes disfrazados se mantiene como una promesa latente. La obra funciona como un microcosmos de un plan editorial mucho más ambicioso, donde cada número de Absolute Superman actúa como una pieza de un rompecabezas mayor. La mezcla de acción desenfrenada, análisis político y elementos de horror distingue a este título de cualquier otra interpretación previa del personaje, consolidándolo como una lectura indispensable para entender la dirección de la narrativa contemporánea en el medio del cómic.


Puntos Clave de la Narrativa Absoluta

La dinámica entre Superman y Hawkman se redefine como una confrontación ética entre la justicia disruptiva y el autoritarismo institucionalizado de Lazarus Corp.

El arte de Juan Ferreyra destaca por su representación visceral del impacto físico y la destrucción ambiental durante las secuencias de combate de alto nivel.

La obra integra elementos de horror corporal inspirados en la estética de Cronenberg para reimaginar a los villanos clásicos de la galería de Superman.

Jason Aaron utiliza el entorno del Universo Absoluto para subvertir roles tradicionales permitiendo que personajes como Lois Lane y Brainiac evolucionen de formas imprevistas.

El título establece conexiones directas con los eventos de Absolute Evil consolidando un mundo interconectado donde los villanos ejercen una hegemonía global.

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