Reseña de It (Eso) 2017

"IT: La Cosa". Este filme no es solo una sucesión de sustos, sino una inmersión en la complejidad del trauma infantil, la amistad inquebrantable y la lucha contra la oscuridad que reside tanto en el exterior como en el interior.


"IT" se presenta como una singularidad dentro del género de monstruos. Si bien las narrativas tradicionales suelen otorgar una cierta fascinación por la criatura que aterroriza, convirtiendo a las víctimas en mera carne, Muschietti invierte esta fórmula. 

Aquí, el monstruo, Pennywise el Payaso Bailarín, es sin duda aterrador, pero la empatía del director está firmemente anclada en el Club de los Perdedores. No se trata de deleitarse en la sed de sangre, sino de explorar las cicatrices emocionales y psicológicas que los jóvenes protagonistas deben afrontar.

El Corazón de Derry: Un Verano de Desapariciones y Amistades Forjadas

La historia nos transporta al verano de 1989 pueblo de Derry, Maine. Las desapariciones de niños son una constante, y la última víctima es Georgie, el hermano menor de Bill. 

Un año después, Bill se aferra a la idea de que Georgie sigue desaparecido en el laberíntico sistema de alcantarillado.



Pero la amenaza de Pennywise no es la única a la que se enfrentan. El grupo de amigos de Bill, que incluye a Richie, Eddie y Stan, ya lidia con los matones del pueblo. Sin embargo, estas agresiones se desvanecen ante la inminente aparición de una entidad sobrenatural que se manifiesta como sus peores pesadillas.

La llegada de otros marginados como Ben, Beverly y Mike fortalece este peculiar grupo. Bautizándose como "El Club de los Perdedores", se unen en una misión común: detener a "Eso" y poner fin al ciclo de terror que asola Derry cada 27 años.

La Prioridad de Muschietti: Caracterización sobre el Miedo Fácil

Muschietti demora un poco en llegar al epicentro del horror. A diferencia de lo que una versión simplificada habría hecho, la cinta no apresura el encuentro con Pennywise. En cambio, dedica un tiempo a la construcción de sus personajes jóvenes



Aprendemos a querer a los Perdedores no solo por su condición de marginados, sino por la autenticidad de sus personalidades.

Muschietti da entender que una película de terror no puede ser una constante descarga de sustos, y que la dirección reside en un delicado equilibrio entre el miedo, el humor y la emoción. 

Reconoce la disparidad entre los miedos imaginarios (como el payaso de Richie o el cuadro de Stan) y los traumas reales (la pérdida de Georgie para Bill o el abuso que sufre Beverly).

No todos los miedos son iguales, y el director sabe cuándo una escena debe ser espeluznante, como la habitación llena de muñecos de payaso, y cuándo debe generar un escalofrío, como las implícitas insinuaciones del padre de Beverly. 



Pennywise, en su esencia, es un depredador motivado por el hambre y la necesidad de alimentarse del miedo. 

El verdadero motor de la historia, el corazón palpitante de la película, son los Perdedores: personajes capaces de crecer, de cambiar y de forjar un vínculo inquebrantable frente a la adversidad.

Nostalgia, Madurez y la Fuerza de la Unidad

La película resuena con la esencia de clásicos de los años 80 como "Cuenta Conmigo", "Los Goonies" o "Los Muchachos Perdidos". Comparte con estas obras la exploración de la amistad y la madurez infantil, un tema que "IT" interpreta con una eficacia asombrosa. Las conversaciones de los Perdedores, a pesar de su vulgaridad adolescente, capturan la inmadurez y la espontaneidad del crecimiento, evocando una profunda sensación de nostalgia. Vemos a estos niños transformarse, pasando de ser miedosos y vacilantes a valientes y unidos.

"IT" transmite valores inesperados para una película de terror: la confianza, la fortaleza y la unidad. Enseña que, incluso en los momentos más difíciles, la lealtad a quienes han estado a nuestro lado es fundamental. Juntos, pueden librar una batalla mayor, una que en este caso es literal contra una entidad primordial. La película ilustra cómo Beverly Marsh confronta a su padre abusivo o cómo los Perdedores defienden a Mike Hanlon de Henry Bowers. Estas interacciones, llenas de autenticidad adolescente, hacen que sus actuaciones sean increíblemente realistas.

Los miedos individuales de los Perdedores —ya sean irracionales, como la flautista de Stanley, o profundamente racionales, como el padre de Beverly— son confrontados y superados. La cinta es una oda a enfrentar y trascender las propias limitaciones.

El Terror Subyacente: Más Allá del Payaso

Curiosamente, para muchos, las escenas más inquietantes no provienen de Pennywise directamente, sino del horror mundano: la sensación de pedofilia que emana del padre de Beverly. Aunque nunca explícita, la tensión y la incomodidad son palpables, culminando en una escena donde el corte de pelo de Beverly simboliza la eliminación de su inocencia y el nacimiento de una joven más fuerte y resiliente.

Y hablando de Pennywise, la interpretación de Bill Skarsgård es una masterclass de lo inquietante y escalofriante, incluso más que la icónica versión de Tim Curry en la miniserie de los 90. Curry aportó un Pennywise carismático y hasta divertido, pero Muschietti buscaba algo más oscuro y terrorífico. La decisión de incluir el brutal ataque a Georgie al inicio de la película es un testimonio de esta visión, impactando al espectador con la vulnerabilidad de la inocencia.

La escena inicial de Pennywise con Georgie es un estudio magistral en contraste: la voz juguetona y casi cómica del payaso que rápidamente se transforma en una amenaza letal. Y la primera confrontación de los Perdedores en la casa embrujada es un homenaje a las películas de fantasmas clásicas, donde la conmoción y la abrumadora comprensión de a qué se enfrentan son palpables.

El Legado y la Visión de Muschietti



La novela de Stephen King siempre fue un desafío para adaptar. La miniserie de 1990, aunque memorable por la actuación de Curry, ha envejecido con notorias deficiencias. La propuesta de un largometraje que solo adaptara la primera mitad de la novela fue prometedora, y Muschietti, a pesar de las dudas iniciales por su trabajo previo en "Mama", logró capturar la esencia de la visión de King.

Muschietti, con una dirección segura y elegante, maneja hábilmente la complejidad de los personajes, las múltiples capas y los temas de la novela, maximizando los sustos sin sacrificar la exploración de la densa mitología. La cinematografía de Chung-hoon Chung evoca una Derry que es a la vez mundana y sobrenatural, creando una de las películas de terror más visualmente espectaculares de la era moderna.

La pregunta clave siempre fue: ¿cómo sería el nuevo Pennywise? Con un aspecto más vintage y una estética de asesino en serie, la versión de Skarsgård se convirtió en un icono instantáneo. Su capacidad para transitar de un tono agudo y jovial a un gruñido gutural en segundos, junto con sus gestos y su físico verdaderamente inquietantes (ayudado por el babeo real de su prótesis dental, un detalle que el director amó), lo estableció como un nuevo estándar. De hecho, Bill Skarsgård estaba tan metido en el personaje que Jack Dylan Grazer (Eddie), el primer niño en trabajar con él, lloró durante una escena pero al terminar, le dijo "¡Me encanta lo que estás haciendo con el personaje!", dejando a Skarsgård impresionado.

Pero, como ya dijimos, el alma de "IT" no es el payaso. Es el Club de los Perdedores. Es raro que una película de terror de estudio te haga preocuparte y enamorarte genuinamente de sus protagonistas. "IT" rompe esta tendencia, recordándonos la época dorada de Amblin Entertainment, donde el cariño por los personajes era palpable. Los jóvenes actores, sin un eslabón débil en el elenco, te hacen reír, temer y aplaudir a lo largo de las dos horas y media que, sorprendentemente, se sienten cortas.

El guion de Muschietti y su equipo logra condensar y adaptar el inmenso tomo de King, satisfaciendo tanto a puristas como a novatos. Aún cuando se aventura en escenas y escenarios originales, muestra una profunda reverencia por el material fuente, incluyendo guiños visuales para los fans más acérrimos (¡atención a la tortuga!).

¿Es "IT" una película impecable? No, no existe tal cosa. Podríamos señalar algunos momentos de CGI obvios o debatir sobre la decisión de convertir a Ben en el historiador en lugar de Mike. Pero estas son nimiedades comparadas con la maestría de su realización. Es un blockbuster en el mejor sentido de la palabra, un recordatorio de por qué amamos ir al cine.

[ASÍ ES BULLSEYE DE MARVEL]



Con una calificación de 7.3 en IMDb y la confirmación de "Fin del Capítulo 1", el futuro de Pennywise y los Perdedores está en manos expertas. Y como curiosidad extra, ¿sabían que Pennywise solo tiene cuatro minutos de diálogo en toda la película? Y si son observadores, notarán un guiño a otro ícono del terror en una sala de videojuegos: un cartel de "Pesadilla en la Calle Elm 5", haciendo referencia al mismísimo Freddy Krueger. Un detalle que nos recuerda que los miedos colectivos a veces tienen raíces comunes.


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