Hoy nos adentramos de lleno en las páginas de "Dark Nights - Death Metal #3", y les aseguro que la escala épica, oscura y metalera de esta historia rompe absolutamente todos los límites de la imaginación.
Con Superman finalmente liberado de sus dolorosas cadenas y otros valiosos prisioneros, como el gran escapista Señor Milagro, rescatados con éxito, el grupo apenas tiene unos segundos para respirar o celebrar su pequeña victoria. Un nuevo, extraño y profundamente perturbador enemigo entra inesperadamente en escena, interrumpiendo el reencuentro. No es otro que el infame Rey Robin. A primera vista, la apariencia del Rey Robin parece ser solo la de un niño inquietante que se presenta ante los héroes con un tono casi alegre, excesivamente educado y muy cínico, saludando al veterano velocista Jay Garrick con una falsa e hipócrita inocencia.
El aclamado equipo creativo, liderado por los talentosos Scott Snyder y Greg Capullo, junto con Jonathan Glapion en las tintas y los colores vibrantes y oscuros de FCO Plascencia, nos entrega un arte visual verdaderamente espectacular. Así que prepárense, sírvanse un buen café, y acompáñenme en este viaje narrativo hacia las profundidades de la oscuridad absoluta.
La historia arranca sin piedad en un escenario de pesadilla que instantáneamente nos pone la piel de gallina: Nueva Apokolips. Este mundo infernal no es solo un planeta yermo y devastado, sino que ha sido rediseñado como la prisión de máxima seguridad definitiva para albergar a los pocos héroes que aún restan en el cosmos, y está asombrosamente construida nada menos que dentro del núcleo ardiente de nuestro propio y moribundo sol.
La historia arranca sin piedad en un escenario de pesadilla que instantáneamente nos pone la piel de gallina: Nueva Apokolips. Este mundo infernal no es solo un planeta yermo y devastado, sino que ha sido rediseñado como la prisión de máxima seguridad definitiva para albergar a los pocos héroes que aún restan en el cosmos, y está asombrosamente construida nada menos que dentro del núcleo ardiente de nuestro propio y moribundo sol.
Es un paisaje desolador, claustrofóbico y opresivo. En este terreno sombrío, vemos a unas abominables versiones corrompidas del Caballero Oscuro patrullando metódicamente la zona. Entre estas aterradoras variantes se encuentra un escalofriante ser cibernético que se identifica a sí mismo como una inteligencia de décimo tercer nivel.
Mientras este macabro equipo escanea el ardiente terreno en busca de cualquier mínima señal de vida, se topan con lo que a simple vista parece ser un cadáver sin importancia, descrito despectivamente como un amontonado feo de vaquero. Para los que conocemos el universo DC, es evidente que se trata de los restos del legendario Jonah Hex, lo cual indica claramente que nuestro equipo de infiltración ya está haciendo de las suyas.
¡Y, de hecho, resulta ser una trampa brillante! De la nada, el silencio de la prisión se rompe con una explosión masiva y ensordecedora. De entre las ardientes llamas emergen triunfantes nuestros héroes: la valiente Mujer Maravilla liderando la carga frontal, acompañada por Harley Quinn, la imponente Cosa del Pantano y, por supuesto, nuestro Batman, arrasando con todo a su paso.
Pero la resistencia no se enfrenta a simples guardias de seguridad o mercenarios. El lugar está completamente infestado de grotescos parademonios. Estos monstruos alados, que alguna vez fueron las temibles tropas de choque de Darkseid, están ahora bajo el control absoluto de una versión aterradora y tiránica de Batman que, en su retorcido universo de origen, tomó por la fuerza los mismísimos poderes del señor de Apokolips.
Pero la resistencia no se enfrenta a simples guardias de seguridad o mercenarios. El lugar está completamente infestado de grotescos parademonios. Estos monstruos alados, que alguna vez fueron las temibles tropas de choque de Darkseid, están ahora bajo el control absoluto de una versión aterradora y tiránica de Batman que, en su retorcido universo de origen, tomó por la fuerza los mismísimos poderes del señor de Apokolips.
Sin embargo, en pleno fragor del caótico combate, la Cosa del Pantano se detiene en seco, paralizado por un terror profundo y primordial. Como Avatar del Verde, él siente de repente una perturbación masiva y enfermiza en la fuerza vital del planeta entero, advirtiendo con voz grave a sus aliados que algo terrible acaba de despertar en las sombras.
El letal Batman Que Ríe, sea cual sea la nueva, divina y blasfema forma que haya logrado asumir tras su reciente y misteriosa operación, acaba de renacer. Esta revelación nos hiela la sangre a los lectores, porque si antes este psicópata ya era inmensamente peligroso, ahora se ha convertido en una entidad cósmica de nivel divino capaz de alterar la realidad.
A pesar de este inminente peligro a escala multiversal, la crucial misión de rescate no puede detenerse ni un segundo. El heroico equipo logra infiltrarse en las oscuras y sofocantes entrañas de la prisión solar, donde se encuentran con un cuadro verdaderamente desgarrador. Allí está atrapado Superman, nuestro invencible Hombre de Acero, pero no como lo conocemos. Está siendo sometido a un método de tortura psicológica y física inimaginable a manos de la amalgama de Batman y Darkseid, el autoproclamado Darkfather.
A pesar de este inminente peligro a escala multiversal, la crucial misión de rescate no puede detenerse ni un segundo. El heroico equipo logra infiltrarse en las oscuras y sofocantes entrañas de la prisión solar, donde se encuentran con un cuadro verdaderamente desgarrador. Allí está atrapado Superman, nuestro invencible Hombre de Acero, pero no como lo conocemos. Está siendo sometido a un método de tortura psicológica y física inimaginable a manos de la amalgama de Batman y Darkseid, el autoproclamado Darkfather.
Este despiadado villano ha confinado a Clark en el interior de una enorme y diabólica máquina impulsada por letal radiación de kryptonita, un mecanismo infernal que está matando de manera sistemática, dolorosa y progresiva sus indestructibles células kryptonianas.
La crueldad inefable del mecanismo radica en que Superman no puede permitirse dejar de pedalear por el agotamiento; si sus pies abandonan los pesados pedales de la máquina por un instante, los paneles ubicados en la parte superior lo bombardearán de manera directa con la temida y absoluta Ecuación de la Anti-Vida. Este horrendo proceso de bombardeo provocaría que sus células corporales, ya muertas por la radiación, mutaran al instante, transformando a la máxima figura de la esperanza de la Tierra en un nuevo y sombrío Darkseid de forma completamente permanente e irreversible.
Darkfather, regocijándose y burlándose abiertamente de la futilidad de los esfuerzos de los héroes por salvar a su amigo, saca a relucir una versión letalmente mejorada de un arma muy específica y traumática en la mitología de DC.
Darkfather, regocijándose y burlándose abiertamente de la futilidad de los esfuerzos de los héroes por salvar a su amigo, saca a relucir una versión letalmente mejorada de un arma muy específica y traumática en la mitología de DC.
Se trata nada menos que del arma que el propio Darkseid original usó en el pasado para enviar a Batman a través del flujo del tiempo durante el cataclismo de la Crisis Final. Pero esta vez, el genio malvado de Darkfather la ha ajustado meticulosamente para que la ráfaga de energía no solo lo envíe de vuelta al pasado, sino que logre borrar al objetivo de la historia por completo y para siempre. Sin un atisbo de piedad, Darkfather aprieta el gatillo y dispara esta letal energía de Anti-Vida directamente contra el vulnerable pecho de Batman.
El impacto es brutal, la viñeta se ilumina con la fuerza de la energía oscura, y parece el fin absoluto. Sin embargo, para sorpresa de los villanos y el alivio de los lectores, Bruce milagrosamente sobrevive al impacto letal.
¿Cómo es posible que la temible Ecuación de la Anti-Vida no lo haya afectado en lo más mínimo?. La brillante respuesta a este misterio emerge lentamente de las sombras de la prisión y demuestra, una vez más en este cómic, que nuestro Batman tradicional siempre, pero siempre, tiene un plan de contingencia bajo la manga.
Bruce Wayne revela ante la estupefacción de todos que ha estado utilizando en secreto el inmenso poder nigromántico de un anillo de Linterna Negro. Dado que este anillo mágico y oscuro le otorga a su portador el control absoluto y preciso sobre cualquier forma de materia muerta, Bruce simplemente lo canalizó a distancia para impedir que las células ya muertas y agonizantes en su cuerpo y en el de superman, sufrieran la trágica mutación que Darkfather había planeado. Fue una jugada estratégica magistral, calculada al milímetro y al filo de la navaja, que logra salvar al Hombre de Acero de un destino mucho peor que la propia muerte.
Con Superman finalmente liberado de sus dolorosas cadenas y otros valiosos prisioneros, como el gran escapista Señor Milagro, rescatados con éxito, el grupo apenas tiene unos segundos para respirar o celebrar su pequeña victoria. Un nuevo, extraño y profundamente perturbador enemigo entra inesperadamente en escena, interrumpiendo el reencuentro. No es otro que el infame Rey Robin. A primera vista, la apariencia del Rey Robin parece ser solo la de un niño inquietante que se presenta ante los héroes con un tono casi alegre, excesivamente educado y muy cínico, saludando al veterano velocista Jay Garrick con una falsa e hipócrita inocencia.
Pero, por favor, no se dejen engañar por su tamaño o su sonrisa; este joven es un prodigio inigualable del sadismo y la muerte a gran escala. Él mismo les revela, inflando el pecho con un orgullo macabro, que su cinturón de herramientas y su mente maestra contienen métodos y artilugios diseñados de manera minuciosa y específica para asesinar a todos y cada uno de los superhéroes del mundo de la forma más cruel posible.
Para demostrar con hechos su insondable crueldad, el niño le relata a los velocistas presentes cómo, en su propio mundo de pesadilla, cometió la atrocidad de desenterrar el cadáver de la madre del mismísimo Flash. Luego, procedió a colocar sus restos en estado de descomposición dentro del mecanismo de un clásico anillo de Flash, modificándolo para que segregara de manera continua una letal toxina que tiene la espantosa capacidad de licuar por completo los músculos del héroe, causándole una muerte sumamente dolorosa al cancelar de golpe su conexión con la Fuerza de Velocidad. Este enfermizo relato es un nivel de maldad puramente psicológico y físico que paraliza el corazón de cualquiera que lo escuche.
Sin embargo, el Rey Robin no ha venido solo para regodearse con historias de terror. Él se burla de ellos y anuncia la inminente, abrumadora e inevitable llegada de su nuevo amo supremo: la temible entidad en la que se ha convertido recientemente el Batman Que Ríe, ahora dotado con un poder cósmico casi omnipotente e incalculable.
Sin embargo, el Rey Robin no ha venido solo para regodearse con historias de terror. Él se burla de ellos y anuncia la inminente, abrumadora e inevitable llegada de su nuevo amo supremo: la temible entidad en la que se ha convertido recientemente el Batman Que Ríe, ahora dotado con un poder cósmico casi omnipotente e incalculable.
El objetivo primordial de este renacido y oscuro ser supremo no es otro que capturar al velocista Wally West. El villano sabe muy bien que, si logra alcanzar a Wally y absorber vorazmente la vasta energía Anti-Crisis que aún reside latente en el cuerpo del héroe, su nivel de poder aumentará exponencialmente. Se volverá tan inmensamente poderoso que será plenamente capaz de enfrentarse y asesinar a la propia diosa creadora Perpetua, volviéndose el nuevo amo absoluto y un dios oscuro completamente imparable de todo el multiverso.
Ante esta catastrófica y aterradora amenaza de aniquilación a escala multiversal, luchar no es una opción viable en ese momento. La única táctica lógica que les queda es la huida inmediata y desesperada. A los grandes velocistas de DC no les queda más remedio que correr como nunca antes lo han hecho. Barry Allen, Jay Garrick y Wally West, comprendiendo la gravedad de la situación, se ven forzados a combinar y exprimir al máximo sus asombrosos poderes de la Fuerza de la Velocidad para lograr huir.
Mientras tanto, el oscuro e imponente ser cósmico recién renacido inicia una persecución implacable, sádica e infatigable a través del espacio y la materia, prometiéndoles a gritos que, por más rápido o lejos que corran, en el instante preciso en el que sus cuerpos se cansen y desaceleren tan solo una minúscula fracción de segundo, él estará justo a sus espaldas, listo para atraparlos y devorar su luz.
Mientras esta épica, trepidante y visualmente asombrosa persecución a supervelocidad ocurre a lo largo del cosmos, la heroica Mujer Maravilla aprovecha el tiempo y reúne al resto de los poderosos aliados recién liberados para exponerles con urgencia el verdadero plan maestro de la resistencia. Es una estrategia asombrosamente audaz, brillante y prácticamente suicida a la vez. Diana les explica con total claridad que la omnipotente Perpetua está logrando mantener su enorme nivel de poder porque extrae constantemente energía vital de numerosos mundos que están colapsando en el Multiverso Oscuro.
Mientras esta épica, trepidante y visualmente asombrosa persecución a supervelocidad ocurre a lo largo del cosmos, la heroica Mujer Maravilla aprovecha el tiempo y reúne al resto de los poderosos aliados recién liberados para exponerles con urgencia el verdadero plan maestro de la resistencia. Es una estrategia asombrosamente audaz, brillante y prácticamente suicida a la vez. Diana les explica con total claridad que la omnipotente Perpetua está logrando mantener su enorme nivel de poder porque extrae constantemente energía vital de numerosos mundos que están colapsando en el Multiverso Oscuro.
La princesa amazona detalla que esta inconmensurable energía de crisis es transmitida directamente desde la inmensidad de las sombras hacia unas gigantescas y horripilantes antenas compuestas por energía y cuerpos humanos, las cuales están estratégicamente esparcidas y ancladas por todo el multiverso.
En estas tétricas estructuras, la energía negativa es fuertemente amplificada y luego canalizada de vuelta a las manos de la diosa. La crucial misión de salvación se dividirá forzosamente en varios frentes simultáneos: el experimentado Linterna Verde (John Stewart) y su equipo táctico de sobrevivientes tendrán la peligrosísima tarea de volar hacia estas ubicaciones para derribar y destruir las antenas que alimentan el mal; por otro lado, el Detective Marciano, con sus incomparables habilidades telepáticas y de combate, liderará el feroz asalto frontal directamente contra el imponente trono de Perpetua. Al mismo tiempo, los incansables Flashes tendrán la agónica responsabilidad de correr sin detenerse para mantener a Wally West siempre a salvo, atrayendo a su implacable perseguidor lejos del escenario principal.
Pero el núcleo más delicado, importante y peligroso del intrincado plan recae pesadamente sobre los hombros de la propia Diana, junto a Bruce y Clark. Ellos tres tendrán la titánica e inaudita tarea de alterar el flujo cósmico y redirigir toda esa inmensa y volátil energía de crisis para que fluya directamente hacia el cuerpo de Wally West.
Pero el núcleo más delicado, importante y peligroso del intrincado plan recae pesadamente sobre los hombros de la propia Diana, junto a Bruce y Clark. Ellos tres tendrán la titánica e inaudita tarea de alterar el flujo cósmico y redirigir toda esa inmensa y volátil energía de crisis para que fluya directamente hacia el cuerpo de Wally West.
Para lograr esta hazaña monumental, deberán infiltrarse sin ser vistos directamente en los horrores inexplorados del Multiverso Oscuro. La única vía de entrada posible a este reino de pesadillas es a través de un inestable portal interdimensional que se encuentra oculto en las profundidades, justo debajo de la inexpugnable fortaleza del villano, el inmenso Castillo del Morciélago. Sin embargo, el gran dilema táctico se presenta de inmediato: entrar sigilosamente en la base central del ser divino y omnipresente más poderoso y vigilante de toda la existencia requiere forzosamente que los héroes pasen de forma completamente desapercibida, no solo a nivel físico, sino fundamentalmente a nivel mental y telepático.
Para bloquear este asombroso nivel de vigilancia cósmica, necesitan el apoyo incondicional de alguien extraordinariamente especial. ¿Y quién resulta ser ese alguien? ¡Pues nada más y nada menos que el fabuloso Jarro! Este pequeñito, tierno y adorable fragmento de la destructiva estrella de mar alienígena Starro es, de hecho, el ser psíquico más abrumadoramente poderoso de todo el vasto universo, y su participación será el pilar fundamental para el éxito en esta crítica misión de infiltración. Jarro deberá utilizar todas sus increíbles habilidades mentales para tejer y proyectar un escudo protector masivo alrededor del equipo. Él será el único capaz de impedir psíquica y mentalmente que las hordas de los malvados Caballeros Oscuros y el nuevo y divino Batman Que Ríe logren detectar en sus radares mentales la más mínima pista de la presencia de nuestros héroes mientras operan bajo sus narices.
Con el inquebrantable escudo psíquico de Jarro ahora completamente asegurado para su protección, Diana se erige firme frente a sus amigos, compañeros y antiguos camaradas de armas de la Liga de la Justicia para dar un discurso profundo y altamente inspirador. Con voz clara y cargada de esperanza, les recuerda a todos los presentes que el objetivo final de su cruzada no consiste simplemente en arañar la victoria para sobrevivir miserablemente un día más en este infierno, o en conformarse con pasar la eternidad escondiéndose acobardados en las frías sombras de la tierra.
Con el inquebrantable escudo psíquico de Jarro ahora completamente asegurado para su protección, Diana se erige firme frente a sus amigos, compañeros y antiguos camaradas de armas de la Liga de la Justicia para dar un discurso profundo y altamente inspirador. Con voz clara y cargada de esperanza, les recuerda a todos los presentes que el objetivo final de su cruzada no consiste simplemente en arañar la victoria para sobrevivir miserablemente un día más en este infierno, o en conformarse con pasar la eternidad escondiéndose acobardados en las frías sombras de la tierra.
Lo que realmente están buscando, el verdadero y máximo propósito de su lucha, es obtener la descomunal energía necesaria para reiniciar el mismísimo y vasto multiverso entero. La Mujer Maravilla reconoce con humildad y dolor que, en efecto, el triste estado en el que se encuentra el universo actual es, en gran medida, el resultado directo y catastrófico de sus propios fallos pasados, de sus errores de cálculo y de las decisiones sumamente arriesgadas que los héroes han tomado a lo largo de los traumáticos eventos recientes.
Sin embargo, a pesar de la culpa colectiva que cargan, subraya con firmeza que nadie, absolutamente nadie en toda la existencia, desea vivir bajo el yugo de un mundo condenado permanentemente a este estado de dolor infinito, tiranía y oscuridad perpetua. Mirando a los ojos de sus valientes aliados, les implora y les exige que reúnan sus fuerzas y trabajen estrechamente juntos en un último y grandioso esfuerzo conjunto. Su meta no es otra que rechazar la sombría fatalidad de la propia muerte y lograr el milagro definitivo: darle por fin a la existencia entera una brillante, merecida y gloriosa segunda oportunidad de florecer.
Finalmente, para cerrar con broche de oro este frenético cómic, se nos regala un pequeño pero crucial epílogo que se encarga de añadir aún más misterio, tensión y un enorme peligro latente al ya abarrotado y complejo tablero cósmico. La escena cambia y nos traslada a algún rincón lejano, violento y oscuro del espacio profundo, donde vemos al cazarrecompensas alienígena más rudo, irreverente y violento de todos, el inigualable Lobo, en plena faena destructiva.
Finalmente, para cerrar con broche de oro este frenético cómic, se nos regala un pequeño pero crucial epílogo que se encarga de añadir aún más misterio, tensión y un enorme peligro latente al ya abarrotado y complejo tablero cósmico. La escena cambia y nos traslada a algún rincón lejano, violento y oscuro del espacio profundo, donde vemos al cazarrecompensas alienígena más rudo, irreverente y violento de todos, el inigualable Lobo, en plena faena destructiva.
A lo largo de la galaxia, él ha estado cumpliendo un encargo muy especial, recolectando con ahínco y sin ningún tipo de escrúpulos unas pesadas cajas que contienen objetos muy específicos y evidentemente peligrosos. Al finalizar su cacería espacial, Lobo se comunica a través de una transmisión remota con el misterioso cliente que lo contrató, un personaje clave y sumamente calculador que, como es su costumbre, mueve magistralmente todos los hilos desde las sombras de la conspiración: Lex Luthor.
Durante la intrigante conversación, el maquiavélico Lex le revela y confirma a Lobo, con esa confianza arrogante y su característica superioridad intelectual, que precisamente en el interior de esas enigmáticas cajas que acaba de recuperar con tanto esfuerzo se encuentra contenido un poder insondable conocido como el "Death Metal". Con una siniestra sonrisa en el rostro, Luthor deja muy claras sus grandiosas ambiciones al afirmar categóricamente que, con el poder divino que alberga este misterioso elemento en sus manos, él personalmente se encargará de cambiar y moldear a su antojo la historia completa de este universo de una vez por todas.
Y con esta asombrosa revelación que nos deja boquiabiertos, cierra de manera impecable este vertiginoso y frenético tercer capítulo de la saga. Las piezas más importantes ya están finalmente colocadas en el inmenso tablero de juego, la última y más grande guerra por la salvación del multiverso ha comenzado oficialmente, y el destino, la estructura y el futuro de toda la creación y la realidad misma penden peligrosamente de un hilo extremadamente fino.
Y con esta asombrosa revelación que nos deja boquiabiertos, cierra de manera impecable este vertiginoso y frenético tercer capítulo de la saga. Las piezas más importantes ya están finalmente colocadas en el inmenso tablero de juego, la última y más grande guerra por la salvación del multiverso ha comenzado oficialmente, y el destino, la estructura y el futuro de toda la creación y la realidad misma penden peligrosamente de un hilo extremadamente fino.