La saga de Absolute Batman continúa empujando las fronteras del cómic tradicional para sumergirse de lleno en el terror corporal y la conspiración histórica. En su entrega número 15, la narrativa escrita por Scott Snyder y con el desgarrador apartado visual de la serie nos revela por fin la identidad de la mente maestra detrás de las sombras de Ciudad Gótica: Jack Grimm V, la versión "Absoluta" del Joker.
El misterio de la dinastía Grimm
La historia se abre con una confesión de Alfred Pennywo
rth hacia Bruce Wayne. Durante más de tres años, Alfred ha investigado el expediente de un multimillonario cuya biografía oscila entre la realidad y la invención. Este sujeto es dueño de cientos de islas privadas alrededor del mundo —muchas de ellas salvajes e imposibles de cartografiar por satélites— a las que acude impulsado por una afición enfermiza por la cacería en solitario.
Según los registros oficiales, la fortuna familiar nació en 1888 con Joseph Grimm I, un huérfano de las heladas calles de Gótica que trabajaba como comediante itinerante. Tras ganar una fortuna en la ciudad de Vaudeville, construyó su propio teatro, la "Casa de la Risa", y comenzó a financiar las primeras producciones cinematográficas. A los cuarenta años alternaba con magnates como John D. Rockefeller y Andrew Carnegie, presentándose como un Filántropo dedicado a causas infantiles, aunque extrañamente jamás se conservó una sola fotografía clara de su rostro.
La narrativa oficial marca que el imperio continuó de forma lineal a través de generaciones:
Jack Grimm III: Fundó la primera red de televisión por cable enfocada en comedia y programas infantiles en los años 60.
Jack Grimm IV: Financió el surgimiento de la industria de los videojuegos.
Jack Grimm V (El actual Joker): Un trillonario global, pionero en plataformas en línea y principal inversionista en microchips y hardware de procesamiento gráfico para la tecnología moderna.
El gas de la risa y la red del crimen organizado
Al ser presionado por Bruce para revelar la verdad tras la fachada corporativa, Alfred destapa la naturaleza siniestra del imperio. En la década de 1880, cuando el primer Jack Grimm actuaba frente a consultorios odontológicos, aprendió a liberar de forma clandestina óxido nitroso —el famoso "gas de la risa"— para provocar carcajadas incontrolables en el público y forzar la entrega de dinero.
Aquel truco inicial se convirtió en su método de manipulación definitivo. Con el paso de las décadas, el conglomerado Grimm financió simultáneamente a medios de comunicación de distintas posturas políticas, patrocinó tratados de paz y guerras sangrientas, y financió tanto al crimen organizado como a las instituciones penitenciarias de máxima seguridad, incluyendo las instalaciones de Ark-M.
Aún más sombrío resulta el patrón de muertes que acompañaba a la familia: los espectadores de sus primeros shows fallecían tiempo después con los rostros deformados por una mueca de risa eterna. Asimismo, rivales comerciales, políticos y agentes de investigación que intentaron rastrear su red financiera sufrieron caídas letales, ahogamientos o desapariciones sistemáticas.
Cacería en la isla y una metamorfosis grotesca
Mientras Alfred le expone sus hallazgos a Bruce, el cómic nos traslada hacia una de las islas desiertas de Jack Grimm V. En medio de la selva, el magnate rastrea a un anciano aterrorizado que lleva más de 30 años varado en el lugar sin saber cómo llegó. Con sus facciones distorsionándose en una sonrisa macabra, Grimm le ordena correr antes de herirlo con un flechazo.
En ese momento, Alfred comparte su hipótesis más perturbadora: la dinastía Grimm jamás existió. No hay sucesores ni generaciones. Ha sido un único ser vivo a lo largo de los siglos, un monstruo que utiliza esas islas remotas como campos de exterminio y que se alimenta de vidas humanas para conservar una apariencia eternamente joven.
En una secuencia de puro terror corporal, las viñetas muestran al Joker sufriendo una metamorfosis repulsiva. Su anatomía se deforma en una criatura grotesca que suelta una carcajada aberrante antes de devorar vivo al anciano en la penumbra de la isla.
El espejo oscuro de Bruce Wayne
Tras procesar la información, Bruce se despliega por las alturas de Gótica para continuar su patrullaje. Sin embargo, desde la distancia es observado por el propio Jack Grimm, quien acaba de desembarcar en la ciudad.
El cierre del capítulo establece un paralelismo inquietante entre ambos personajes. En este universo, el Joker ostenta la vida de millonario que tradicionalmente pertenecía a Bruce Wayne: posee un monopolio tecnológico global, es recibido por un mayordomo de modales solemnes y accede a su centro de operaciones accionando un mecanismo secreto que abre paso a una profunda caverna subterránea bajo su mansión.
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